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jueves, 18 de junio de 2020

Reseña / breve entrevista a Patricia Esteban Erlés



BIBLIOGRAFÍA
Manderley en venta, Páginas de Espuma
Casa de Muñecas, Páginas de Espuma
Azul Ruso, Páginas de Espuma
Las madres negras, Galaxia Gutenberg

OPINIÓN
La prosa de Patricia Esteban Erlés se traduce en un vaivén de emociones, sendero que serpentea por el bosque para internarse en casas abandonadas —no por ello deshabitadas— y viajar del presente al pasado, para aparecer de pronto en la ciudad, en un barrio que bien podría ser el nuestro, pero con vecinos que preferiríamos no conocer.
Tanto en sus relatos como en su novela —Las Madres Negras— quedan patentes sus temas recurrentes y fetiches: los niños ignorados y torturados —al tiempo que esa infancia considerada la antesala y el hervidero de lo maligno, así como los niños fantasma—, como en Dientes de León, Matando a Alodia o El juego. El amor roto, la locura y la debilidad de la psique, la obsesión y la melancolía, como en De culos y manzanas —donde también vemos el culto a la belleza—, La chica del UHF o Ada Neuman. La personificación de la muerte y de los objetos que nos rodean y acompañan en el día a día, como en Terrores nocturnos, Primer plato, Traiciones o Luz encendida. El humor negro y morboso, la ironía, que en el caso de su novela se encarna en la figura de un Dios alienado de su propia creación y hastiado de la existencia inmortal. La bondad del monstruo, en contraposición con la condena de la belleza, pero también la crueldad del desamparado o el juicio del “inocente”, como en Sesentamil —relato en el que también aprovecha para mostrarnos la abnegación femenina—. Y por supuesto, la casa con voz propia, no sólo como paredes y continente; el Ente.
Dentro de su obra encontramos relatos sueltos en distintas antologías compartidas, libros de relatos de su autoría y su única novela, Las Madres Negras.
Las Madres Negras es una serie de relatos de los personajes y las historias que conforman Santa Vela y su imaginario, ese lugar maldito y repleto de almas descarriadas y abandonadas. Un orfanato donde las hermanas torturan a sus protegidas, donde pesa el recuerdo de la locura de su anterior dueña —quién la convirtió en un laberinto terrible—, y la muerte y todo tipo de espectros y brujas se pasean a sus anchas. Donde Dios clama que lo amén, deseando olvidar su inmortalidad, y la hija de un lobo busca su destino.
Casa de Muñecas es un libro de microrelatos que nos describe esa edificación que todos guardamos celosamente en nuestro interior. En caso de Patricia, su mansión interior es una casa de muñecas, repleta de espectros y pesadillas, de muñecas que crecen, de niñas que huyen y de fantasmas que teatralizan la vida.
Azul Ruso es un volumen de relatos en que, tal como reza el título, la tristeza, la melancolía y la desesperanza pueblan el mundo y sus páginas. El relato que da nombre a la obra, por ejemplo, es un verdadero ejercicio de creatividad y romanticismo, con una oscuridad voluptuosa y felina muy interesante.
Y finalmente, mi preferido, Manderley en venta, el título que me dio a conocer a la autora, una serie de relatos que me hizo encogerme, reír, llorar y sufrir por los personajes. Culo de Manzana, por ejemplo, es un relato irónico que juega con el humor para hablarnos de la obsesión, tanto para con una persona como por una parte de nuestro cuerpo, así como del desamor y la traición.
En el Club de Lectura con Damas Oscuras, que conduzco junto a la escritora Gemma Solsona en La Font de Mimir, leímos Casa de Muñecas y tuvimos el honor de contar con la autora durante la charla. A continuación transcribo algunos de sus comentarios y respuestas a las observaciones y preguntas que hicimos como lectoras.

«En Casa de Muñecas el tema sería la mujer muñequizada, como un objeto de consumo más. (…) Cogía una foto de moda, donde aparecía una mujer así, un ente perfecto pero sin vida, y colgaba el boceto del microrelato en las redes sociales y esperaba su reacción. Cada cual daba su opinión, algunos llegaron a llamarme de todo, pero es interesante tener una zona de pruebas, siempre que tengas un criterio de criba sobre qué quieres contar.
Nunca creí en Casa de Muñecas como libro, pero hubo un momento en que la cosa fue hacia adelante porque un contacto, con el que nos leíamos y comentábamos mutuamente, leyó Las niñas novias y me envió una ilustración de cómo lo veía ella. Y así fue cuando empecé a colaborar con Sara Morante. Yo le pregunté si me querría hacer la cubierta y ella me dijo que me lo ilustraba entero. (…) Fue un proceso muy mágico, sin buscarlo. La editorial nos apoyó desde el principio. (…) Las ilustraciones de Sara son una segunda lectura del libro, su interpretación.
El libro tiene humor negro, tiene maldad y cosas negativas, pero también tiene ese punto de superación y rebeldía femenina. (…) Yo quería una versión muy femenina y crítica, una revisión de la tradición. (…) Yo soy muy de verde, pero con Sara hablamos del rosa y de ahí el magenta, como un color más punk, más de protesta.
(Sobre los niños) La melancolía de la infancia es irracional porque si nos dieran un billete para ese "Edén" La mayoría pediríamos la vuelta rápida a la edad adulta.
(En cuanto a la ambientación opresiva) Es oscura porque cuando somos felices ya estamos bastante ocupados con vivirlo como para escribir.
(¿De dónde sacas tus historias?) Muchas de las historias están basadas en vivencias, en recuerdos, pero hay cuentos inspirados en anécdotas que me contaron amigas, que lo vivieron como real pero resultaba en un cuento perfecto. Y hay cosas que sí, les ves filón, pero otras no aguantan el paso por  la cuerda floja que separa la realidad de la ficción. Suelo volver siempre a lo fantástico porque me siento más cómoda, me gusta encontrar la fractura en la realidad, sin mimetizarse, trabajo con este reto.
(El desamor y la traición) La traición es un tema interesante porque siempre he pensado que muchas cosas, por no decir la mayoría, las aprendemos en casa, y me parecía aterrador pensar que la persona con la que compartes cama, con quien deberías tener más cercanía, puede llegar a ser un total extraño en tu dormitorio, un monstruo al que temes, del que no puedes prever las reacciones.


Yo no quiero hacer que el lector se sienta cómodo, no me gusta la literatura que me hace sentir cómoda, y también quiero deshacerme de mis propios fantasmas. (…) La lucha permanente en uno mismo, que seamos capaces de lo mejor y de lo peor, y que muchas veces no gana el mal por temor a que nos descubran… El ser humano puede ser inquietante, sorpresivo, cruel, como en Matando a Alodia, con la niña que muere y revive cada día…, pero es que esto lo vemos en el mundo, no hay que ignorar porque algo sea feo, sino que hay que enfrentarse a ello.
(En cuanto a la muerte y los fantasmas) Literariamente, cruzar la puerta y estar al otro lado es de las cosas que más me interesan. Me pregunto muchas veces cómo será esa habitación.
(La creación de la casa) No escribí los relatos pensando en las habitaciones, pero las muñecas son juguetes de interior y me di cuenta de que me estaba saliendo de nuevo un libro sobre casas, con sus habitaciones. Y entonces, para distribuirla, pusimos las habitaciones que me gustaría que hubiera en esa casa.
(Sobre la feminidad) Me interesaba mostrar esas muñecas que al final, de tan vivas que parecen, cobran vida real y esas mujeres que deberían estar vivas pero, al final, de tan estáticas, se convierten en muñecas. (…) La maternidad en casa de muñecas también está tratada como una imposición, como ese sello en el pasaporte que se supone que has de tener. (…) Las hermanas también me dan mucho juego, porque la hermandad también puede ser un infierno.
En el relato y el microrelato, que es muy sintético, se busca crear un efecto en el lector y hay que cuidar mucho el lenguaje. No es sólo lo que cuentas, sino cómo lo cuentas.»



Una autora que, si no conocéis, os ánimo a que leáis, empezando por los relatos pues, según mi parecer, condensan de manera perfecta su voz y narrativa.
Recomendados a los lectores de fantasía y terror, así como de relato realista, pues tiene un poco de todo; también para los que gusten de la crítica y el feminismo. Disfrutaréis de sus juegos de palabras e imágenes sugerentes.

Isabel del Río, Mayo 2020

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Entrevista a Gemma Solsona



Gemma Solsona es licenciada en Comunicación Audiovisual y trabaja en marketing y publicidad. Es profesora de Escritura Creativa y Relato y miembro de la P.A.E (Plataforma de Adictos a la Escritura) con quienes participa en la organización de charlas y eventos de ámbito cultural. Ha ganado el concurso literario Vila de Gracia 2012  y el Terroríficas 2019. Ha participado y/o coordinado varias antologías. Por ahora, ha publicado como autora: Valguamar (Hijos del Hule, 2012), Maullidos (Stonberg, 2016, www.mismaullidos.com) y Casa volada (Huso, 2019).

¿Cómo y quién te inició en el amor por los libros?
Pues si me remonto muy, muy pero que muy atrás, quizá el origen, sin que él nunca llegara a saberlo, fue mi bisabuelo. Es verdad que, en mis recuerdos, desde que aprendí a leer, no concibo la vida sin libros y supongo que, antes de eso, sin los cuentos que le pedía a mi madre que me contara, a todas horas. Mi madre es la voz que, en su momento, me regaló las primeras historias. Pero tengo especial cariño a la biblioteca que mi abuela, mi “iaia”, guardaba en su casa como un tesoro, en un antiguo armario con puertas de cristal en cuyo interior había cientos de libros: clásicos de Verne, Poe o Dickens… y libros de Zane Grey, de Pearl S. Buck –mi abuela siempre me decía que “Viento del este, viento del oeste” era una de sus novelas preferidas....–, tomos encuadernados con tebeos del “Patufet”… Y esos libros mi bisabuelo los había ido comprando para mi padre, semana tras semana, haciendo un inventario en un cuaderno del tamaño de un puño –que todavía conservo–, con una letra minúscula. Pero a mi padre le dio más por pintar que por leer, prefirió los pinceles a los libros. Y yo me incliné por los segundos. No conocí a mi bisabuelo pero esos libros fueron su particular herencia y la que compartí con mi iaia que también fue la lectora de mis primeros cuentos, cuando yo solo tenía nueve o diez años.

¿Tienes algún recuerdo especial, de tu infancia o juventud, relacionado con la literatura?
Pues precisamente son esos primeros cuentos, los guardo con mucho, muchísimo cariño. Mi abuela, que tenía una letra preciosa y redondita de maestra de escuela, los transcribió todos, cada uno de ellos, en una libreta amarilla que aún conservo. En la portada solo escribió: “Cuentos de la niña Gemma Solsona, 1986”.

¿Cuáles fueron tus inicios en el mundo de la escritura?
Siempre me ha gustado imaginar historias. De pequeña me veía, supongo que igual que tantas otras niñas, como Jo (de “Mujercitas”) y también soñaba con ser escritora. Pero más allá de esos cuentos infantiles que mi abuela conservó; de las aventuras juveniles en las que empecé a escribir novelas que nunca acabé, emulando a Blyton o a Agatha Christie; y de algunos poemas –oh, sí, poemas que ahora me parecen horribles…– que hice de adolescente y que cambiaban de estilo según lo que tocara en aquel momento en el instituto, antes de escribir… leí, leí y leí mucho, muchísimo. He sido una lectora compulsiva, como muchos compañeros escritores que conozco, de esos y esas que no vemos el momento de apagar la luz antes de acabar un capítulo, que no podemos salir de casa sin un libro y que nos sentimos en el paraíso cuando entramos en una librería con encanto o una biblioteca. Estudié Comunicación Audiovisual, porque quería contar historias, y la vida me llevó a trabajar en marketing y comunicación. Pero seguí leyendo. Y creo que fue en el 2007 que decidí retomar esa pasión de la escritura y me apunté en una escuela, en un taller de relato. Ya no lo dejé. Publiqué mi primer libro de relatos en el 2009, “Valguamar, cuentos de lugares, amores y difuntos” y en la misma escuela estuve dando clases como profesora de escritura creativa y relato. Desde entonces… sigo con la escritura, con talleres, charlas, presentaciones, libros… y disfrutando de las letras.

¿Cómo compaginas tu vida con la escritura de tus novelas?
Pienso que si te gusta escribir acabas arañando tiempo de donde sea, aunque a veces por trabajo o por familia sea complicado. Tengo la suerte de estar con una pareja que comprende que, muchos sábados y algunos domingos, me encierre en mi estudio o me escape a la biblioteca –me encanta escribir rodeada de libros–. También llevo siempre una libretita conmigo para apuntar ideas, sea para nuevas historias o en relación con lo que estoy escribiendo en ese momento, y eso me ayuda a estar siempre “escriviviendo” una palabra que tomé prestada de la escritora Rosario Curiel y que me encanta. Una vez, en una charla sobre escritura, alguien dijo que las novelas están llenas de frases maravillosas que nunca serán leídas porque quien las pensó no tenía en ese momento papel y bolígrafo o un ordenador delante. Para que eso no me pase llevo siempre ese cuaderno. No hay nada tan maravilloso como cuando, si estoy en medio de una historia, abro mi libreta y me doy cuenta de que el párrafo que escribí en un momento de inspiración, en una cafetería, encaja perfectamente con mi propósito y no se perdió antes de ponerme ante el teclado. 

Tus relatos me han conmovido, me han hecho reír y llorar, señalar mentalmente al sentirme identificada, y sé de buena tinta que los lectores de nuestro Club de Lectura en La Font de Mimir también lo han disfrutado mucho. ¿Qué sientes al recibir tan buenas críticas? ¿Qué le dirías a alguien que siente pasión por escribir, pero no se atreve a ello por miedo al fracaso o por lo que otros le dicen?
Si me llegan opiniones positivas… siento más ganas de seguir escribiendo. Hoy en día, todos tenemos tantas cosas en la cabeza que no siempre tenemos tiempo de decirle a alguien, cuando hemos leído su libro, que nos ha gustado, que nos ha emocionado, que lo hemos disfrutado. Soy de las que defienden que la escritura es un círculo que se completa cuando alguien, al otro lado, lee lo que tú has creado. Y el silencio de esa persona que sabes que leyó tu libro puede hacer que dudes, que te plantees si le gustó o no… cuando a lo mejor ni tan solo ha pensado en decírtelo –o bien no ha querido decirte nada porque no le gustó… que eso también puede pasar…–. Así que, en mi caso, cuando alguien me dice que le ha gustado uno de mis relatos, que lo ha leído varias veces, que le ha emocionado, le ha hecho llorar, sonreír o pasar miedo –como fue con algunos de los lectores y lectoras de vuestro club– pues… qué te voy a decir, que son momentos increíbles, de esos que le dan sentido a la escritura y que te animan a seguir adelante. Y para alguien que siente pasión por escribir… Creo que hay pocas cosas que decir si realmente esa pasión está ahí. O infinitas, no sé. Para empezar no creo que las “posibles” opiniones de “futuros” lectores puedan paralizar a alguien que realmente tiene esa pasión. Sin embargo, hay que respetar el trabajo que uno/una hace, darle tantas vueltas como sea necesario, corregir, reducir, leer otros/as autores/as, experimentar, escribir y volver a escribir. Encontrar aquellos géneros en los que te sientes más cómodo, tu voz a la hora de contar historias. Y eso, tan solo se consigue escribiendo, reescribiendo –y leyendo–. Cuanto más escribes, más deseas seguir haciéndolo, es completamente adictivo y por norma general… la práctica implica mejora.

¿Por qué relato?
De momento porque es el lenguaje en el que me siento más cómoda. Creo que soy “cortazariana” y “cronopia” y veo la escritura como un juego que hay que disfrutar. Con los años me he dado cuenta de que soy bastante dispersa y me gustan tantas cosas… Eso es una suerte, así es difícil aburrirte y te prometo que disfrutas mucho. Pero, a la vez, veo ideas por todas partes y los cuentos me permiten ponerlas sobre el papel. El cuento es un noviazgo fugaz… pero como un primer amor, ¿eh? intenso y perdurable –y te aseguro que con muchos cuentos “paso” meses… y me los llevo encima para cambiarles un adjetivo, una palabra…, los disfruto y son “peregrinos” como decía Gabriel García Márquez de sus “Doce cuentos peregrinos”–. La novela… aún no lo sé, tengo ideas para una pero están ahí, en el mundo de las musas. Aunque veo la novela más como un matrimonio, que requiere un poquito más de fidelidad y exclusividad. Igualmente, con un formato u otro acabas tratando los temas que más te obsesionan. En mi caso: la muerte, la infancia, la naturaleza de los secretos, las mentiras… Y, de momento, la forma en la que me salen esas historias y temas es el cuento, que además  es lo primero que disfrutamos cuando somos pequeños…

A pesar del espacio de desarrollo que permite un relato, tus personajes son profundos y evolutivos, algo que es realmente complicado de conseguir. ¿Cuál es tu secreto? ¿En qué te basas e inspiras para crearlos? ¿Tienes algún método?
No tengo método, al menos no soy consciente. Las historias nacen, muchas veces con un párrafo, que generalmente coloco al inicio. Me apasionan los principios… les doy mucha importancia. Si tengo uno, solo hay que seguir el hilo y llevarlo a mi terreno de esos temas que me fascinan, me obsesionan, me asustan… A través de esas líneas iniciales me divierto. Sí, es eso, aunque suene raro… Y las “pueblo” de los personajes que creo que mejor me ayudarán a darle el sentido que deseo a la historia. Hay muchísimas formas de caracterizar a un personaje. Creo que existen mil y un consejos de cómo hacerlo. Quizá la diferencia entre “trazarlos” para novela o para cuento esté en que para el cuento debes “seleccionar” aquellas características que mejor funcionarán para la historia que contar. En una novela… el desarrollo puede ser mucho más amplio. Para un relato, repito: hay que seleccionar, aunque a veces nos cueste –a mí misma me cuesta, muchíiiiiisimo–. No es algo que haga de forma reflexiva pero si lo pienso –o pienso en los consejos que les doy a mis alumnos de relato– creo que me quedaría con estos rasgos que pueden ayudarte a definir a un personaje en pocas líneas y a la vez a crear argumento: un recuerdo de la infancia, una obsesión/afición, un objetivo, un defecto y un rasgo físico.

¿Eres autora de espacios o de personajes? ¿Cuál es tu epicentro, la historia a contar o el personaje que la lleva a cuestas?
Ambas cosas, personajes y espacios porque en muchas de mis historias el espacio es un personaje más. No podríamos comprender “Rebecca” sin Manderley, o la “Maldición de Hill House” sin esa casa laberíntica y solitaria que parece conocer tus miedos más secretos… Y no solo los espacios me apasionan –y los asumo como un personaje, divirtiéndome a la hora de darles vida– sino que también lo hacen los objetos. A veces, una muñeca, un vestido, un cuadro… pueden ser más importantes que un personaje.

Cuando tienes una nueva idea, ¿qué haces? ¿Cuál es tu modus operandi?
Nacen en esa libreta que he comentado un poquito más arriba. En un párrafo que he escrito al ver una película, leer un libro o escuchar la frase de alguien en una cafetería. Después, con todo aquello que tengo en la cabeza, esos temas que nos obsesionan, le voy dando forma. Es cierto que soy dispersa, sí, pero cuando estoy concentrada en un cuento/relato me cuesta escribir otra cosa. Es divertido porque, en esos momentos, parece que todo el universo “conspira” para ayudarte a completar tu historia. Y aquí y allá veo algo que puede ayudarme a completar un personaje, un objeto que cuadraría en una escena, la forma en la que encarar una descripción… ah, la parte más divertida es esa, la de ir componiendo el puzle, me parece. Después, cuando tengo ya una primera versión… vienen las correcciones. Y eso no es tan divertido. Sobre todo por el poco tiempo del que disponemos todos. Puedo hacer múltiples revisiones, sí. Lo que más me ayuda es imprimir el texto, además de leerlo en voz alta. Corregir lo que veo que debo cambiar y después dejarlo reposar unos días, antes de dar el punto y final.

Si tuvieras que resumir en una línea el espíritu de Casa Volada, ¿qué dirías?
Mhm… relatos con un punto de “maravilla”, basados en secretos, deseos o recuerdos; con personajes de carne y hueso y casas que, como decía Natalia Ginzburg “puedes vender o dejar a quien te dé la gana, pero siempre las llevas contigo”. No es una línea pero… quizá la mejor forma de hacerse una idea de “Casa volada” es dándole una oportunidad y leyéndola…

Como he comentado más arriba, te hemos leído en el Club de Lectura que organizo en librería de La Font de Mimir, en Barcelona, y a todos les ha apasionado. Nuestros lectores son de edades y gustos muy variados, desde los 20 a los 70 años, ¿cómo haces para llegar a todos ellos y dejarlos enganchados hasta la última página? ¿Qué crees que motiva a los lectores para seguir adelante y no abandonar una lectura? Como lectora, ¿qué es lo que te engancha a ti?
No soy consciente de hacer nada especial, la verdad. Si lo supiera… ¡no pararía de hacerlo! Quizá me baso en aquello que a mí me gusta leer. Por eso escribo, supongo, de brujas, de secretos, de fantasmas, de casas y espacios maravillosos… Tampoco creo que una misma historia pueda “gustar” a todo el mundo. Así que, cuando escribo, intento al menos disfrutarlo y pensar en lo que a mí me gustaría que ocurriera en el párrafo siguiente…

¿Qué proyectos tienes entre manos?
¿Ahora mismo? Uy… más de lo que mi tiempo me permite, supongo. Además de varias charlas y seguir moviendo mi “Casa volada” y otras antologías en las que he participado, estoy coordinando una nueva, con varias autoras increíbles, que me hace muchísima ilusión y que espero que salga antes del fin de este año. Y después… tengo otras en el horizonte, también como coordinadora. También me queda muy poquito para dar el punto y final a un nuevo libro de relatos que, en este caso, he vuelto a “imaginar” y crear con Judit, mi amiga, e ilustradora de “Maullidos”, el que fue mi segundo libro. Solo digo una cosa: que en este nuevo proyecto va a haber brujas… y hadas. Qué más… tengo que escribir varios cuentos para antologías de temáticas muy variadas en las que participo como autora (y cuyos temas me apasionan como lectora y, claro, escritora…). Y bueno… ahí, en el cajón, está mi proyecto de novela de fantasmas, a la que desempolvaré en breve –ojalá– porque creo que puedo disfrutar mucho con ella.

¿Qué estás leyendo ahora mismo?
Pues hoy me pillas con un libro que me recomendó Jose del Río, el editor de Apache: “La costa de alabastro” de Victoria Álvarez.

¿Nos recomiendas algún título?
Te diría que muchos y muchas de mis compañeros en redes, en la P.A.E, en el taller que imparto de Lletraferits o tú misma, Isabel, tenéis novelas y cuentos que me han hecho disfrutar. Como no puedo poner una lista interminable sin quedar mal con muchos me voy a mis fantasmas ilustres y te recomendaré tres –de cuentos, por supuesto–: “Los niños tontos” de Ana María Matute, “La cámara sangrienta” de Angela Carter y “Cuentos escogidos” de Shirley Jackson.  ¡Feliz lectura de damas fantásticas –y oscuras–!

Enlace a la reseña de Casa Volada:

Isabel del Río, Septiembre 2019

lunes, 15 de julio de 2019

Reseña de EL JARDÍN DEL EDÉN y entrevista a Araceli Chiquilla Mesa

TÍTULO: El Jardín del Edén
AUTOR: Araceli Chiquilla Mesa
EDITORIAL: Ediciones El Transbordador

SINOPSIS
Año 2007. En El Jardín del Edén, una finca situada en un pueblo cerca de Madrid, la policía encuentra los cadáveres de una joven pareja. Aunque el caso se cierra como un envenenamiento accidental, Esteban, el forense que realiza las autopsias, intuye que hay algo más.
Una historia que bebe de la ciencia ficción de los años 50 y en la que se libra una lucha desigual y solitaria contra una amenaza letal, un enemigo invisible para la mayor parte de la humanidad.

OPINIÓN
Araceli Chiquilla Mesa es una autora catalana que se estrena con su primera novela, El Jardín del Edén, publicada con Ediciones El Transbordador.
Cuando su editora me llamó para presentarme la novedad, sus palabras llamaron mi atención: «Te va a encantar», dijo, «es una novela de Terror Botánico». Como ya sabéis soy fitoterapeuta y me apasiona el mundo de las plantas —sobra decir que me marcaron las Monstruo Plantas—, por lo que me entraron ganas de sopesar el libro y conocer a su autora.
Estamos ante una novela corta y muy rápida de leer, que mezcla misterio, drama, thriller y terror en igual medida. La psique del protagonista es el centro de la historia, haciéndonos dudar de si la trama se desarrolla en su mente o en la realidad que lo rodea.
Todo empieza con dos muertes aparentemente accidentales en unos terrenos de naturaleza exuberante y salvaje, repleta de ejemplares venenosos. El forense al cargo —que resultará ser el protagonista y héroe de la historia— será el único que se pregunte si realmente fue un accidente e inicie sus pesquisas.  
Su autora nos presenta un misterio bien trazado, un personaje que se desarrolla a través de la calamidad y un terror donde los monstruos son aquello que creemos inofensivo, pero también destila crítica entre líneas, porque ¿quién es el malo, el monstruo o quien lo engendró?
Araceli ya forma parte de nuestro club de lectura en La Font de Mimir, pero antes de conocerla tuvimos la oportunidad de leer su novela y escucharla durante la presentación, y las dudas y comentarios que surgieron mostraron que, a pesar de ser un libro de apenas 114 páginas, da lugar a distintas visiones del mismo.
El final —tranquilos que no hago spoilers— da lugar a polémica. En mi caso, disfruto de este tipo de conclusiones que dejan pensar al lector, pero muchos prefieren las cosas atadas y explicadas. Todos los caminos se cierran y su autora nos muestra hacia dónde se precipita la acción, pero es nuestro trabajo decidir quién ganará la batalla y si realmente había batalla que luchar.
Un buen pistoletazo de salida para una carrera literaria que espero nos dé muchas sorpresas.

ENTREVISTA
¿Quién es Araceli Chiquilla Mesa?
Soy una mujer de cincuenta y nueve años, nacida en Barcelona, que después de vivir mucho tiempo en un pueblecito del prepirineo leridano, ha vuelto a instalarse en su ciudad natal con muchas ganas de meterse de lleno en la aventura de escribir y publicar.

¿Cuáles fueron tus inicios en el mundo de los libros y quién te empujó a él?
Mi relación con los libros se remonta a mi infancia. Siempre me ha gustado leer y el día de Reyes nunca faltaban los libros entre los regalos. Recuerdo con especial cariño una colección de cuentos de diferentes culturas y zonas del mundo, de la Editorial Molino, que aún conservo.

¿Cuál es el primer libro que recuerdas que te marcara especialmente?
El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry.

¿Cuándo empezaste a escribir y por qué?
Empecé en la adolescencia. Escribía poesías sólo para mí que me servían para dar rienda suelta a mis emociones y vivencias. La escritura en verso nunca en prosa  fue durante muchos años mi vehículo natural de expresión.    

Esta es tu primera novela publicada, ¿cómo ha sido la experiencia con la editorial y con los lectores? ¿Te lo esperabas? ¿Qué le dirías a un escritor novel que esté buscando editorial?
La experiencia con la editorial ha sido muy grata. Se han ocupado de todo con mucho mimo y profesionalidad. Estoy muy contenta de que Ediciones El Transbordador haya apostado por mi novela porque, aunque sea una editorial pequeña, sé que va a más, goza de un creciente prestigio y es sinónimo de calidad y buen hacer. También me hace especial ilusión que sea una editorial Malagueña,  porque toda mi familia viene de allí.
Respecto a los lectores, es una sensación muy gratificante saber que a la gente le interesa algo que has escrito. Algo que has gestado en soledad durante mucho tiempo y que, cuando empiezas en esto, tienes muchas dudas sobre si puede gustar o no. Por ahora, las reseñas que han aparecido y los comentarios que me han llegado, son muy entusiasmas y favorables. Que alguien te diga: “Me ha encantado” o “me ha enganchado por completo” no tiene precio y te anima a seguir escribiendo con más ganas aún.
A un escritor novel que está buscando editorial le aconsejaría que no empiece con editoriales grandes, porque es mucho más difícil que su intento llegue a buen puerto y, sobre todo, que se informe bien sobre aquellas donde puede encajar mejor su manuscrito. Hay muchísimas editoriales, con intereses muy diferentes y, afortunadamente, en internet se puede encontrar mucha información sobre todo ello. También es importante seguir las pautas  indicadas para el envío de originales. Aunque parezca poco importante, puede ser la diferencia entre que lleguen a leer el texto o lo desechen sin mirarlo siquiera. 

Como autora y lectora, ¿qué crees que mantiene enganchado a un lector y qué crees que lo espanta? ¿Qué te motiva a ti a seguir leyendo?
Es difícil hablar en general, porque no hay dos personas iguales en el mundo afortunadamente y con un libro pasa como con un cuadro: lo que para uno es una obra de arte, al otro le deja indiferente o no le gusta en absoluto. Pero, al margen de la mayor o menor calidad literaria de la obra que es otro aspecto muy distinto y que genera eternas controversias, tienes que captar su interés y ser capaz de sostenerlo a lo largo de la mayoría de sus páginas, llevarlo a tu terreno, emplear el lenguaje más adecuado para los personajes  y su marco temporal huyendo siempre de la pomposidad y el exceso de retórica y dejarlo participar de la historia.  Al margen de todo esto, depende en gran medida, de los intereses del lector y de lo que busca al abrir ese libro.  
A mí, en particular, me interesa que el texto me haga reflexionar, que me emocione y me aporte algo, más que la pura diversión y entretenimiento. No entiendo la literatura como un mero ejercicio estético o como simple evasión aunque sea lícito, por supuesto sino como enriquecimiento personal. También me gusta que la historia esté bien construida y que no haya demasiada violencia gratuita.

¿Tienes un método de escritura? ¿En qué te inspiras?
Lo cierto es que no. Intento escribir cada día, como aconsejan los manuales y muchos escritores, pero me cuesta mantener un ritmo y un horario. Soy mucho más visceral que metódica y alterno períodos de gran actividad con otros bajo mínimos.  Lo que sí hago es reescribir mucho.  Hoy por hoy, me encuentro más cómoda en el cuento y el relato que en una novela extensa y eso exige mucha contención y eliminar todo lo que no es imprescindible para la historia. Siempre hay cosas que mejorar y me cuesta dar un texto por acabado.
La inspiración viene de muchos sitios: sueños —como en el caso de esta novela, noticias o artículos del periódico, experiencias vividas propias o ajenas, escenas que ves por la calle o cuando vas en el metro, o ideas que se te ocurren sin saber cómo o por qué.

Botánica, ciencia forense, pilotaje de avionetas… ¿Cómo fue la documentación?
La parte referente a las plantas y a la ciencia forense fueron relativamente fáciles, porque son temas que me interesan en especial, la botánica y he leído bastante.
 No puedo decir lo mismo sobre el manejo de una avioneta, ya que no tenía ni la más mínima noción. Por suerte, con internet y tiempo por delante, pude obtener la información que necesitaba para dar verosimilitud a la historia.

El Jardín del Edén ha sido clasificada como novela de Terror Botánico, ¿qué opinas de ello? ¿Eras consciente de estar escribiendo una novela de género? ¿De las emociones y pensamientos que iba a suscitar tu obra?
Lo cierto es que no. Uno escribe para sí mismo, en cierta manera, sin pensar cómo lo vivirán los demás. En ciertos momentos, la historia parece tener vida propia y casi te limitas a seguirla y ver hacia donde te lleva. Me cuesta clasificarla como obra de Terror, aunque si me paro a pensar, tiene escenas muy intensas digámoslo así. Quizá es que la conoces tan bien, la tienes tan interiorizada, que no te sobresalta como a quien la lee por primera vez. Es muy interesante y enriquecedor ver cómo la  gente interpreta y vive lo que has escrito y como a diferentes personas les impactan más unos párrafos que otros, en función de sus características y vivencias.

En tu novela, las plantas tienen parte de culpa del terror que se desata, pero también la religión y el egoísmo humano, ¿qué tratabas de mostrar al lector?
Supongo que varias cosas, aunque cuando escribes  aflora una parte  de ti de la que no eres del todo consciente y que también juega su papel.
La primera, que el fanatismo en este caso religioso conduce a la perversión y es capaz de justificar las cosas más abominables. También quería mostrar que el enemigo más temible es aquel  en quien no se cree, por la ventaja que ello le da. En nuestro mundo actual, que adora las cifras, la razón y los experimentos, no existe lo que no se puede cuantificar, medir o pesar, pero yo creo que la ciencia no tiene respuesta para todo y que, creamos en ello o no, hay muchas más cosas a nuestro alrededor de las que podemos ver. Por último queda claro que, como en tantos otros casos, el origen del mal que se genera tiene la mano del hombre detrás.

El Jardín del Edén tiene un final que puede resultar controvertido, ¿por qué decidiste cerrarlo así?
Es cierto que el final ha suscitado cierta controversia entre algunos lectores, pero para mí es más importante  la actitud del protagonista, que el desenlace en sí. Creo sinceramente que es el final que pedía la historia, el que muestra con mayor rotundidad todo lo que yo quería expresar.

La locura es parte del ambiente, hasta tal punto que no sabemos qué es real y qué fruto de la imaginación febril del protagonista. ¿Por qué esta doble realidad?
Es algo que me he esforzado en transmitir y perfilar durante todas sus páginas, porque una amenaza que uno siente tan real y vívida, pero que es inexistente para los demás, resulta doblemente inquietante.
También porque, hasta cierto punto, todos vivimos en nuestro mundo particular, todos tenemos rarezas, manías, intuiciones… que no nos atrevemos a confesar, por miedo a traspasar, para la sociedad, esa fina barrera que a veces separa a los cuerdos de los locos.

La tortura es uno de los temas que tocas en la novela; la tortura emocional y psicológica. Llegas a mencionar los experimentos de Pavlov. ¿Deseabas representar nuestra sociedad y cómo nos controlan a través de seres aparentemente inocentes? ¿Cuál era tu intención?
Mi intención era mostrar que, al igual que el ser humano puede condicionar e incluso destruir psicológicamente a unos animales perros, en el caso de Pavlov a través de los mecanismos adecuados, puede intentarse lo mismo con un ser humano, introduciendo en su vida aparentemente libre los estímulos pertinentes cada cierto tiempo. Puede parecernos más cruel al tratarse de una persona, pero sólo visto desde nuestro punto de vista. 
¿En qué estás trabajando ahora?
En unos cuentos sobre las diferencias vitales y la manera de ver el mundo del hombre de campo y el urbanita.

¿Qué estás leyendo ahora?
Mortal y rosa, de Francisco Umbral.

¿Nos recomiendas algún título?
Cuentos completos, de Flannery O’Connor.

Isabel del Río, Julio 2019

jueves, 27 de junio de 2019

RECOMANACIONS ESTIU 2019




Aquesta és una llista de recomanacions basada en els llibres que més han agradat als nostres clubs de lectura, tant per adults com infantil, així com als nostres lectors de confiança.

L’ordre de la majoria de seccions és per votacions, però la d’APRENENT A LLEGIR és de més fàcil a més complicat.

També hem afegit una breu llista de jocs de taula súper divertits per a que us endugueu aquestes vacances!



NARRATIVA

APRENDRE A PARLAR AMB LES PLANTES, Marta Orriols (Periscopi)

LA NOIA DE LA BOTIGA 24H / LA DEPENDIENTA, Sayaka Murata (Empúries/Duomo)

LA ISLA DE LOS CONEJOS, Elvira Navarro (Random House)

LA CALAVERA DEL SULTÁN MAKAWA, Rudolf Frank (Ediciones del Viento)

CREIX UN ARBRE A BROOKLIN, Betty Smith (L’Altra)

DIARI DE L’ANY DE LA PESTE, Daniel Dafoe (Marbot)

EL BANQUER ANARQUISTA, Fernando Pessoa (Quaderns Crema)

JUVENTUD SIN DIOS, Ödön Von Horváth (Nórdica Libros)

L’ÚLTIM ESCRIVENT, Sílvia Jané (Trípode)

DIARI D’UN LLIBRETER / DIARIO DE UN LIBRERO, Shaun Bytell (Viena / Malpaso)

NUESTRAS RIQUEZAS / LES NOSTRES RIQUESES, Kaouther Adimi (Asteroide / Periscopi)

UN ASUNTO DE FAMILIA, Hirokazu Kore-ede (Nocturna)



CIFI, TERROR i FANTASIA

SIEMPRE HEMOS VIVIDO EN EL CASTILLO / SEMPRE HEM VISCUT AL CASTELL, Shirley Jackson (Minúscula / L’Altra)

CASA VOLADA, Gemma Solsona (Huso)

ROSALERA, Tade Thomson (Runas)

LOS FANTASMAS FAVORITOS DE ROALD DAHL (Blackie Books)

ESTACIÓ BOIRA, Enric Hercé (Males Herbes)

LA SENYORA CALIBAN / LA SEÑORA CALIBAN, Rachel Ingalls (Minúscula)

EL JARDÍN DEL EDÉN, Araceli Chiquilla Mesa (Transbordador)

ALBA, Octavia E. Butler (Mai Més Llibres)

EL HAMBRE, Alma Katsu (Runas)

VUELO DE BRUJAS, VVAA (Apache Libros)

LA JUGUETERÍA MÁGICA, Ángela Carter (Sexto Piso)

EL OTRO, Thomas Twyon (Impedimenta)

TESS DEL CAMINO, Rachel Hartman (Nocturna)

LAS PROFECÍAS DEL MOTHMAN, John Keel (Reediciones Anómalas)

AYANTEK, Míriam Jiménez (Insólita)

NEGRA LA BRISA LLUENT, David Vann (Periscopi)

RIESGOS DE LOS VIAJES EN EL TIEMPO, Joyce Carol Oates (Alfaguara)

LENA Y KARL, Mo Davian (Blackie Books)



JUVENIL

EL RASTRE DEL LLAMP, Rebecca Roanhorse (Mai Més Llibres)

LA CANÇÓ DEL CUCUT / LA CANCIÓN DEL CUCUT, Francesca Hardinge (Bambú)

ROJO SOBRE NEGRO, Isabel del Río (Apache Libros)

ELS DÉUS DEL NORD / LOS DIOSES DEL NORTE, Jara Santamaría (B de Block)

EL NIÑO BRUJO y LA BRUJA ESCONDIDA, Molly Knox (Harperkids)

EL DIA DELS TRÍFIDS, John Wyndham (Tribu)



INFANTIL LECTURES

LA TERANYINA DE CARLOTA, E.B. White (Viena)

EL GEGANT AL·LUCINANT, David Walliams (Montena)

L’AGUS I ELS MONSTRES, col·lecció, Jaume Copons i Liliana Fortuny (Combel)

PENNY BERRY, col·lecció, Lluís Prats i María Simeville (Cruïlla)

LA LÍDIA A L’ALTRE BANDA, Vicente Montalbà (Mamut)

BÈSTIES DE L’OLIMP, col·lecció, Lucy Coats (La Galera)



APRENENT A LLEGIR

EL PIRATA VALENT, Ricardo Alcántara i Gusti (Kalandraka)

PESOLET, Davide Celi i Sébastien Mosrrain (Baula)

SÚPER GATA, col·lecció, Guido Sgardoli (Edebé)

MINISAURIO, col·lecció, Ute Krause (Edebé)

MARCOPOLA, col·lecció, Jacobo Fernández (Mamut)

HILDA, col·lecció, Lucke Pearson (Barbara Fiore)

EL CAMÍ DE LA MUNTANYA, Marianne Dobuc (Juventud)

ISADORA MOON, col·lecció, Harriet Muncaster (Alfaguara)



IL·LUSTRAT

L’OVELLETA QUE VA VENIR A SOPAR i ELS LLOPS QUE VAN VENIR A SOPAR, Steve Smallman (Beascoa)

TAMPOC OBRIS AQUEST LLIBRE, Andy Lee i Heath McKenzie (Bruixola)

AQUEST LLIBRE ÉS MÀGIC, Evanson (Juventud)

LA MACETA ENCANTADA, Gemma Camblor i Esther Gili (Astronave)

LA OVEJA NEGRA, Magela Ronda i Jotaká (Astronave)

SAMBA PANDA AMB EL PARE, Satoshi Iriyama (Libros del Zorro Rojo)

L’ABRAÇADA / EL ABRAZO, Eoin McLauchlim i Polly Dunbar (Anima Llibres)

L’ESPERA / LA ESPERA, Gina Clotet (Tramuntana)

SOTA LES ONADES, Meritxell Martí i Xavier Salomó (Flamboyant)





JOCS DE TAULA

VIRUS

PICK-A-CERDO

EL DESERT PROHIBIT

SHERLOCK

FANTASMA BLITZ

NOT ALONE

TICKET TO MARS

1, 2, 3

CATS

SHIKOKU

SUSHI GO!