Mostrando entradas con la etiqueta Autores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autores. Mostrar todas las entradas
sábado, 8 de mayo de 2021
jueves, 18 de junio de 2020
Reseña / breve entrevista a Patricia Esteban Erlés
BIBLIOGRAFÍA
Manderley
en venta, Páginas
de Espuma
Casa
de Muñecas, Páginas
de Espuma
Azul
Ruso, Páginas
de Espuma
Las
madres negras,
Galaxia Gutenberg
OPINIÓN
La prosa
de Patricia Esteban Erlés se traduce en un vaivén de emociones, sendero que
serpentea por el bosque para internarse en casas abandonadas —no por ello
deshabitadas— y viajar del presente al pasado, para aparecer de pronto en la
ciudad, en un barrio que bien podría ser el nuestro, pero con vecinos que
preferiríamos no conocer.
Tanto en
sus relatos como en su novela —Las Madres
Negras— quedan patentes sus temas recurrentes y fetiches: los niños
ignorados y torturados —al tiempo que esa infancia considerada la antesala y el
hervidero de lo maligno, así como los niños fantasma—, como en Dientes de León, Matando a Alodia o El juego.
El amor roto, la locura y la debilidad de la psique, la obsesión y la
melancolía, como en De culos y manzanas
—donde también vemos el culto a la belleza—, La chica del UHF o Ada Neuman.
La personificación de la muerte y de los objetos que nos rodean y acompañan en
el día a día, como en Terrores nocturnos,
Primer plato, Traiciones o Luz encendida.
El humor negro y morboso, la ironía, que en el caso de su novela se encarna en
la figura de un Dios alienado de su propia creación y hastiado de la existencia
inmortal. La bondad del monstruo, en contraposición con la condena de la
belleza, pero también la crueldad del desamparado o el juicio del “inocente”,
como en Sesentamil —relato en el que
también aprovecha para mostrarnos la abnegación femenina—. Y por supuesto, la
casa con voz propia, no sólo como paredes y continente; el Ente.
Dentro de
su obra encontramos relatos sueltos en distintas antologías compartidas, libros
de relatos de su autoría y su única novela, Las
Madres Negras.
Las Madres Negras
es una serie de relatos de los personajes y las historias que conforman Santa
Vela y su imaginario, ese lugar maldito y repleto de almas descarriadas y
abandonadas. Un orfanato donde las hermanas torturan a sus protegidas, donde
pesa el recuerdo de la locura de su anterior dueña —quién la convirtió en un
laberinto terrible—, y la muerte y todo tipo de espectros y brujas se pasean a
sus anchas. Donde Dios clama que lo amén, deseando olvidar su inmortalidad, y
la hija de un lobo busca su destino.
Casa de Muñecas es
un libro de microrelatos que nos describe esa edificación que todos guardamos
celosamente en nuestro interior. En caso de Patricia, su mansión interior es
una casa de muñecas, repleta de espectros y pesadillas, de muñecas que crecen,
de niñas que huyen y de fantasmas que teatralizan la vida.
Azul Ruso
es un volumen de relatos en que, tal como reza el título, la tristeza, la
melancolía y la desesperanza pueblan el mundo y sus páginas. El relato que da
nombre a la obra, por ejemplo, es un verdadero ejercicio de creatividad y
romanticismo, con una oscuridad voluptuosa y felina muy interesante.
Y
finalmente, mi preferido, Manderley en
venta, el título que me dio a conocer a la autora, una serie de relatos que
me hizo encogerme, reír, llorar y sufrir por los personajes. Culo de Manzana, por ejemplo, es un
relato irónico que juega con el humor para hablarnos de la obsesión, tanto para
con una persona como por una parte de nuestro cuerpo, así como del desamor y la
traición.
En el
Club de Lectura con Damas Oscuras, que conduzco junto a la escritora Gemma
Solsona en La Font de Mimir, leímos Casa
de Muñecas y tuvimos el honor de contar con la autora durante la charla. A
continuación transcribo algunos de sus comentarios y respuestas a las
observaciones y preguntas que hicimos como lectoras.
«En Casa de Muñecas el tema sería la mujer muñequizada, como un
objeto de consumo más. (…) Cogía una foto de moda, donde aparecía una mujer
así, un ente perfecto pero sin vida, y colgaba el boceto del microrelato en las
redes sociales y esperaba su reacción. Cada cual daba su opinión, algunos
llegaron a llamarme de todo, pero es interesante tener una zona de pruebas,
siempre que tengas un criterio de criba sobre qué quieres contar.
Nunca creí en Casa de Muñecas
como libro, pero hubo un momento en que la cosa fue hacia adelante porque un
contacto, con el que nos leíamos y comentábamos mutuamente, leyó Las
niñas novias y me envió una ilustración
de cómo lo veía ella. Y así fue cuando empecé a colaborar con Sara Morante. Yo
le pregunté si me querría hacer la cubierta y ella me dijo que me lo ilustraba
entero. (…) Fue un proceso muy mágico, sin buscarlo. La editorial nos apoyó
desde el principio. (…) Las ilustraciones de Sara son una segunda lectura del
libro, su interpretación.
El libro tiene humor negro, tiene
maldad y cosas negativas, pero también tiene ese punto de superación y rebeldía
femenina. (…) Yo quería una versión muy femenina y crítica, una revisión de la
tradición. (…) Yo soy muy de verde, pero con Sara hablamos del rosa y de ahí el
magenta, como un color más punk, más de protesta.
(Sobre los niños) La melancolía
de la infancia es irracional porque si nos dieran un billete para ese
"Edén" La mayoría pediríamos la vuelta rápida a la edad adulta.
(En cuanto a la ambientación
opresiva) Es oscura porque cuando somos felices ya estamos bastante ocupados
con vivirlo como para escribir.
(¿De dónde sacas tus historias?)
Muchas de las historias están basadas en vivencias, en recuerdos, pero hay
cuentos inspirados en anécdotas que me contaron amigas, que lo vivieron como
real pero resultaba en un cuento perfecto. Y hay cosas que sí, les ves filón,
pero otras no aguantan el paso por la cuerda
floja que separa la realidad de la ficción. Suelo volver siempre a lo
fantástico porque me siento más cómoda, me gusta encontrar la fractura en la
realidad, sin mimetizarse, trabajo con este reto.
(El desamor y la traición) La
traición es un tema interesante porque siempre he pensado que muchas cosas, por
no decir la mayoría, las aprendemos en casa, y me parecía aterrador pensar que
la persona con la que compartes cama, con quien deberías tener más cercanía,
puede llegar a ser un total extraño en tu dormitorio, un monstruo al que temes,
del que no puedes prever las reacciones.
Yo no quiero hacer que el lector
se sienta cómodo, no me gusta la literatura que me hace sentir cómoda, y
también quiero deshacerme de mis propios fantasmas. (…) La lucha permanente en
uno mismo, que seamos capaces de lo mejor y de lo peor, y que muchas veces no
gana el mal por temor a que nos descubran… El ser humano puede ser inquietante,
sorpresivo, cruel, como en Matando a Alodia, con la niña que muere y revive cada día…,
pero es que esto lo vemos en el mundo, no hay que ignorar porque algo sea feo,
sino que hay que enfrentarse a ello.
(En cuanto a la muerte y los
fantasmas) Literariamente, cruzar la puerta y estar al otro lado es de las
cosas que más me interesan. Me pregunto muchas veces cómo será esa habitación.
(La creación de la casa) No
escribí los relatos pensando en las habitaciones, pero las muñecas son juguetes
de interior y me di cuenta de que me estaba saliendo de nuevo un libro sobre
casas, con sus habitaciones. Y entonces, para distribuirla, pusimos las
habitaciones que me gustaría que hubiera en esa casa.
(Sobre la feminidad) Me
interesaba mostrar esas muñecas que al final, de tan vivas que parecen, cobran
vida real y esas mujeres que deberían estar vivas pero, al final, de tan
estáticas, se convierten en muñecas. (…) La maternidad en casa de muñecas
también está tratada como una imposición, como ese sello en el pasaporte que se
supone que has de tener. (…) Las hermanas también me dan mucho juego, porque la
hermandad también puede ser un infierno.
En el relato y el microrelato,
que es muy sintético, se busca crear un efecto en el lector y hay que cuidar
mucho el lenguaje. No es sólo lo que cuentas, sino cómo lo cuentas.»
Una
autora que, si no conocéis, os ánimo a que leáis, empezando por los relatos
pues, según mi parecer, condensan de manera perfecta su voz y narrativa.
Recomendados
a los lectores de fantasía y terror, así como de relato realista, pues tiene un
poco de todo; también para los que gusten de la crítica y el feminismo.
Disfrutaréis de sus juegos de palabras e imágenes sugerentes.
Isabel del Río, Mayo 2020
miércoles, 6 de noviembre de 2019
Entrevista a Gemma Solsona
Gemma Solsona
es licenciada en Comunicación Audiovisual y trabaja en marketing y publicidad.
Es profesora de Escritura Creativa y Relato y miembro de la P.A.E (Plataforma
de Adictos a la Escritura) con quienes participa en la organización de charlas
y eventos de ámbito cultural. Ha ganado el concurso literario Vila de Gracia
2012 y el Terroríficas 2019. Ha
participado y/o coordinado varias antologías. Por ahora, ha publicado como
autora: Valguamar (Hijos del Hule,
2012), Maullidos (Stonberg, 2016, www.mismaullidos.com)
y Casa volada (Huso, 2019).
¿Cómo y quién te inició en el
amor por los libros?
Pues si
me remonto muy, muy pero que muy atrás, quizá el origen, sin que él nunca
llegara a saberlo, fue mi bisabuelo. Es verdad que, en mis recuerdos, desde que
aprendí a leer, no concibo la vida sin libros y supongo que, antes de eso, sin
los cuentos que le pedía a mi madre que me contara, a todas horas. Mi madre es
la voz que, en su momento, me regaló las primeras historias. Pero tengo
especial cariño a la biblioteca que mi abuela, mi “iaia”, guardaba en su casa
como un tesoro, en un antiguo armario con puertas de cristal en cuyo interior
había cientos de libros: clásicos de Verne, Poe o Dickens… y libros de Zane
Grey, de Pearl S. Buck –mi abuela siempre me decía que “Viento del este, viento
del oeste” era una de sus novelas preferidas....–, tomos encuadernados con tebeos
del “Patufet”… Y esos libros mi bisabuelo los había ido comprando para mi padre,
semana tras semana, haciendo un inventario en un cuaderno del tamaño de un puño
–que todavía conservo–, con una letra minúscula. Pero a mi padre le dio más por
pintar que por leer, prefirió los pinceles a los libros. Y yo me incliné por
los segundos. No conocí a mi bisabuelo pero esos libros fueron su particular
herencia y la que compartí con mi iaia
que también fue la lectora de mis primeros cuentos, cuando yo solo tenía nueve
o diez años.
¿Tienes algún recuerdo especial,
de tu infancia o juventud, relacionado con la literatura?
Pues
precisamente son esos primeros cuentos, los guardo con mucho, muchísimo cariño.
Mi abuela, que tenía una letra preciosa y redondita de maestra de escuela, los
transcribió todos, cada uno de ellos, en una libreta amarilla que aún conservo.
En la portada solo escribió: “Cuentos de la niña Gemma Solsona, 1986”.
¿Cuáles fueron tus inicios en el
mundo de la escritura?
Siempre
me ha gustado imaginar historias. De pequeña me veía, supongo que igual que
tantas otras niñas, como Jo (de “Mujercitas”) y también soñaba con ser
escritora. Pero más allá de esos cuentos infantiles que mi abuela conservó; de
las aventuras juveniles en las que empecé a escribir novelas que nunca acabé,
emulando a Blyton o a Agatha Christie; y de algunos poemas –oh, sí, poemas que
ahora me parecen horribles…– que hice de adolescente y que cambiaban de estilo
según lo que tocara en aquel momento en el instituto, antes de escribir… leí,
leí y leí mucho, muchísimo. He sido una lectora compulsiva, como muchos
compañeros escritores que conozco, de esos y esas que no vemos el momento de
apagar la luz antes de acabar un capítulo, que no podemos salir de casa sin un
libro y que nos sentimos en el paraíso cuando entramos en una librería con
encanto o una biblioteca. Estudié Comunicación Audiovisual, porque quería
contar historias, y la vida me llevó a trabajar en marketing y comunicación.
Pero seguí leyendo. Y creo que fue en el 2007 que decidí retomar esa pasión de
la escritura y me apunté en una escuela, en un taller de relato. Ya no lo dejé.
Publiqué mi primer libro de relatos en el 2009, “Valguamar, cuentos de lugares,
amores y difuntos” y en la misma escuela estuve dando clases como profesora de
escritura creativa y relato. Desde entonces… sigo con la escritura, con
talleres, charlas, presentaciones, libros… y disfrutando de las letras.
¿Cómo compaginas tu vida con la
escritura de tus novelas?
Pienso
que si te gusta escribir acabas arañando tiempo de donde sea, aunque a veces
por trabajo o por familia sea complicado. Tengo la suerte de estar con una
pareja que comprende que, muchos sábados y algunos domingos, me encierre en mi
estudio o me escape a la biblioteca –me encanta escribir rodeada de libros–. También
llevo siempre una libretita conmigo para apuntar ideas, sea para nuevas
historias o en relación con lo que estoy escribiendo en ese momento, y eso me
ayuda a estar siempre “escriviviendo” una palabra que tomé prestada de la
escritora Rosario Curiel y que me encanta. Una vez, en una charla sobre
escritura, alguien dijo que las novelas están llenas de frases maravillosas que
nunca serán leídas porque quien las pensó no tenía en ese momento papel y
bolígrafo o un ordenador delante. Para que eso no me pase llevo siempre ese
cuaderno. No hay nada tan maravilloso como cuando, si estoy en medio de una
historia, abro mi libreta y me doy cuenta de que el párrafo que escribí en un
momento de inspiración, en una cafetería, encaja perfectamente con mi propósito
y no se perdió antes de ponerme ante el teclado.
Tus relatos me han conmovido, me
han hecho reír y llorar, señalar mentalmente al sentirme identificada, y sé de
buena tinta que los lectores de nuestro Club de Lectura en La Font de Mimir
también lo han disfrutado mucho. ¿Qué sientes al recibir tan buenas críticas?
¿Qué le dirías a alguien que siente pasión por escribir, pero no se atreve a
ello por miedo al fracaso o por lo que otros le dicen?
Si me
llegan opiniones positivas… siento más ganas de seguir escribiendo. Hoy en día,
todos tenemos tantas cosas en la cabeza que no siempre tenemos tiempo de
decirle a alguien, cuando hemos leído su libro, que nos ha gustado, que nos ha
emocionado, que lo hemos disfrutado. Soy de las que defienden que la escritura
es un círculo que se completa cuando alguien, al otro lado, lee lo que tú has
creado. Y el silencio de esa persona que sabes que leyó tu libro puede hacer
que dudes, que te plantees si le gustó o no… cuando a lo mejor ni tan solo ha
pensado en decírtelo –o bien no ha querido decirte nada porque no le gustó… que
eso también puede pasar…–. Así que, en mi caso, cuando alguien me dice que le
ha gustado uno de mis relatos, que lo ha leído varias veces, que le ha
emocionado, le ha hecho llorar, sonreír o pasar miedo –como fue con algunos de los
lectores y lectoras de vuestro club– pues… qué te voy a decir, que son momentos
increíbles, de esos que le dan sentido a la escritura y que te animan a seguir
adelante. Y para alguien que siente pasión por escribir… Creo que hay pocas
cosas que decir si realmente esa pasión está ahí. O infinitas, no sé. Para
empezar no creo que las “posibles” opiniones de “futuros” lectores puedan
paralizar a alguien que realmente tiene esa pasión. Sin embargo, hay que
respetar el trabajo que uno/una hace, darle tantas vueltas como sea necesario,
corregir, reducir, leer otros/as autores/as, experimentar, escribir y volver a
escribir. Encontrar aquellos géneros en los que te sientes más cómodo, tu voz a
la hora de contar historias. Y eso, tan solo se consigue escribiendo,
reescribiendo –y leyendo–. Cuanto más escribes, más deseas seguir haciéndolo,
es completamente adictivo y por norma general… la práctica implica mejora.
¿Por qué relato?
De
momento porque es el lenguaje en el que me siento más cómoda. Creo que soy
“cortazariana” y “cronopia” y veo la escritura como un juego que hay que
disfrutar. Con los años me he dado cuenta de que soy bastante dispersa y me
gustan tantas cosas… Eso es una suerte, así es difícil aburrirte y te prometo
que disfrutas mucho. Pero, a la vez, veo ideas por todas partes y los cuentos
me permiten ponerlas sobre el papel. El cuento es un noviazgo fugaz… pero como
un primer amor, ¿eh? intenso y perdurable –y te aseguro que con muchos cuentos “paso”
meses… y me los llevo encima para cambiarles un adjetivo, una palabra…, los
disfruto y son “peregrinos” como decía Gabriel García Márquez de sus “Doce
cuentos peregrinos”–. La novela… aún no lo sé, tengo ideas para una pero están
ahí, en el mundo de las musas. Aunque veo la novela más como un matrimonio, que
requiere un poquito más de fidelidad y exclusividad. Igualmente, con un formato
u otro acabas tratando los temas que más te obsesionan. En mi caso: la muerte,
la infancia, la naturaleza de los secretos, las mentiras… Y, de momento, la
forma en la que me salen esas historias y temas es el cuento, que además es lo primero que disfrutamos cuando somos
pequeños…
A pesar del espacio de desarrollo
que permite un relato, tus personajes son profundos y evolutivos, algo que es
realmente complicado de conseguir. ¿Cuál es tu secreto? ¿En qué te basas e
inspiras para crearlos? ¿Tienes algún método?
No tengo método,
al menos no soy consciente. Las historias nacen, muchas veces con un párrafo,
que generalmente coloco al inicio. Me apasionan los principios… les doy mucha
importancia. Si tengo uno, solo hay que seguir el hilo y llevarlo a mi terreno
de esos temas que me fascinan, me obsesionan, me asustan… A través de esas
líneas iniciales me divierto. Sí, es eso, aunque suene raro… Y las “pueblo” de
los personajes que creo que mejor me ayudarán a darle el sentido que deseo a la
historia. Hay muchísimas formas de caracterizar a un personaje. Creo que
existen mil y un consejos de cómo hacerlo. Quizá la diferencia entre
“trazarlos” para novela o para cuento esté en que para el cuento debes
“seleccionar” aquellas características que mejor funcionarán para la historia que
contar. En una novela… el desarrollo puede ser mucho más amplio. Para un
relato, repito: hay que seleccionar, aunque a veces nos cueste –a mí misma me
cuesta, muchíiiiiisimo–. No es algo que haga de forma reflexiva pero si lo
pienso –o pienso en los consejos que les doy a mis alumnos de relato– creo que
me quedaría con estos rasgos que pueden ayudarte a definir a un personaje en
pocas líneas y a la vez a crear argumento: un recuerdo de la infancia, una
obsesión/afición, un objetivo, un defecto y un rasgo físico.
¿Eres autora de espacios o de
personajes? ¿Cuál es tu epicentro, la historia a contar o el personaje que la
lleva a cuestas?
Ambas
cosas, personajes y espacios porque en muchas de mis historias el espacio es un
personaje más. No podríamos comprender “Rebecca” sin Manderley, o la “Maldición
de Hill House” sin esa casa laberíntica y solitaria que parece conocer tus
miedos más secretos… Y no solo los espacios me apasionan –y los asumo como un
personaje, divirtiéndome a la hora de darles vida– sino que también lo hacen
los objetos. A veces, una muñeca, un vestido, un cuadro… pueden ser más
importantes que un personaje.
Cuando tienes una nueva idea,
¿qué haces? ¿Cuál es tu modus operandi?
Nacen en
esa libreta que he comentado un poquito más arriba. En un párrafo que he
escrito al ver una película, leer un libro o escuchar la frase de alguien en
una cafetería. Después, con todo aquello que tengo en la cabeza, esos temas que
nos obsesionan, le voy dando forma. Es cierto que soy dispersa, sí, pero cuando
estoy concentrada en un cuento/relato me cuesta escribir otra cosa. Es
divertido porque, en esos momentos, parece que todo el universo “conspira” para
ayudarte a completar tu historia. Y aquí y allá veo algo que puede ayudarme a
completar un personaje, un objeto que cuadraría en una escena, la forma en la
que encarar una descripción… ah, la parte más divertida es esa, la de ir
componiendo el puzle, me parece. Después, cuando tengo ya una primera versión…
vienen las correcciones. Y eso no es tan divertido. Sobre todo por el poco
tiempo del que disponemos todos. Puedo hacer múltiples revisiones, sí. Lo que
más me ayuda es imprimir el texto, además de leerlo en voz alta. Corregir lo
que veo que debo cambiar y después dejarlo reposar unos días, antes de dar el
punto y final.
Si tuvieras que resumir en una
línea el espíritu de Casa Volada,
¿qué dirías?
Mhm… relatos
con un punto de “maravilla”, basados en secretos, deseos o recuerdos; con
personajes de carne y hueso y casas que, como decía Natalia Ginzburg “puedes
vender o dejar a quien te dé la gana, pero siempre las llevas contigo”. No es
una línea pero… quizá la mejor forma de hacerse una idea de “Casa volada” es
dándole una oportunidad y leyéndola…
Como he comentado más arriba, te
hemos leído en el Club de Lectura que organizo en librería de La Font de Mimir,
en Barcelona, y a todos les ha apasionado. Nuestros lectores son de edades y
gustos muy variados, desde los 20 a los 70 años, ¿cómo haces para llegar a
todos ellos y dejarlos enganchados hasta la última página? ¿Qué crees que
motiva a los lectores para seguir adelante y no abandonar una lectura? Como lectora,
¿qué es lo que te engancha a ti?
No soy
consciente de hacer nada especial, la verdad. Si lo supiera… ¡no pararía de
hacerlo! Quizá me baso en aquello que a mí me gusta leer. Por eso escribo,
supongo, de brujas, de secretos, de fantasmas, de casas y espacios
maravillosos… Tampoco creo que una misma historia pueda “gustar” a todo el
mundo. Así que, cuando escribo, intento al menos disfrutarlo y pensar en lo que
a mí me gustaría que ocurriera en el párrafo siguiente…
¿Qué proyectos tienes entre
manos?
¿Ahora
mismo? Uy… más de lo que mi tiempo me permite, supongo. Además de varias
charlas y seguir moviendo mi “Casa volada” y otras antologías en las que he
participado, estoy coordinando una nueva, con varias autoras increíbles, que me
hace muchísima ilusión y que espero que salga antes del fin de este año. Y
después… tengo otras en el horizonte, también como coordinadora. También me
queda muy poquito para dar el punto y final a un nuevo libro de relatos que, en
este caso, he vuelto a “imaginar” y crear con Judit, mi amiga, e ilustradora de
“Maullidos”, el que fue mi segundo libro. Solo digo una cosa: que en este nuevo
proyecto va a haber brujas… y hadas. Qué más… tengo que escribir varios cuentos
para antologías de temáticas muy variadas en las que participo como autora (y cuyos
temas me apasionan como lectora y, claro, escritora…). Y bueno… ahí, en el
cajón, está mi proyecto de novela de fantasmas, a la que desempolvaré en breve –ojalá–
porque creo que puedo disfrutar mucho con ella.
¿Qué estás leyendo ahora mismo?
Pues hoy
me pillas con un libro que me recomendó Jose del Río, el editor de Apache: “La
costa de alabastro” de Victoria Álvarez.
¿Nos recomiendas algún título?
Te diría
que muchos y muchas de mis compañeros en redes, en la P.A.E, en el taller que
imparto de Lletraferits o tú misma, Isabel, tenéis novelas y cuentos que me han
hecho disfrutar. Como no puedo poner una lista interminable sin quedar mal con
muchos me voy a mis fantasmas ilustres y te recomendaré tres –de cuentos, por
supuesto–: “Los niños tontos” de Ana María Matute, “La cámara sangrienta” de
Angela Carter y “Cuentos escogidos” de Shirley Jackson. ¡Feliz lectura de damas fantásticas –y
oscuras–!
Enlace a la reseña de Casa Volada:
Isabel del Río, Septiembre 2019
sábado, 5 de octubre de 2019
miércoles, 25 de septiembre de 2019
lunes, 15 de julio de 2019
Reseña de EL JARDÍN DEL EDÉN y entrevista a Araceli Chiquilla Mesa
TÍTULO: El Jardín del Edén
AUTOR: Araceli Chiquilla Mesa
EDITORIAL: Ediciones El Transbordador
SINOPSIS
Año 2007. En
El Jardín del Edén, una finca situada en un pueblo cerca de Madrid, la policía
encuentra los cadáveres de una joven pareja. Aunque el caso se cierra como un
envenenamiento accidental, Esteban, el forense que realiza las autopsias,
intuye que hay algo más.
Una historia
que bebe de la ciencia ficción de los años 50 y en la que se libra una lucha
desigual y solitaria contra una amenaza letal, un enemigo invisible para la
mayor parte de la humanidad.
OPINIÓN
Araceli
Chiquilla Mesa es una autora catalana que se estrena con su primera novela, El Jardín del Edén, publicada con
Ediciones El Transbordador.
Cuando su
editora me llamó para presentarme la novedad, sus palabras llamaron mi
atención: «Te va a encantar», dijo, «es una novela de Terror Botánico». Como ya
sabéis soy fitoterapeuta y me apasiona el mundo de las plantas —sobra decir que
me marcaron las Monstruo Plantas—, por lo que me entraron ganas de sopesar el
libro y conocer a su autora.
Estamos ante
una novela corta y muy rápida de leer, que mezcla misterio, drama, thriller y terror
en igual medida. La psique del protagonista es el centro de la historia,
haciéndonos dudar de si la trama se desarrolla en su mente o en la realidad que
lo rodea.
Todo empieza
con dos muertes aparentemente accidentales en unos terrenos de naturaleza
exuberante y salvaje, repleta de ejemplares venenosos. El forense al cargo —que
resultará ser el protagonista y héroe de la historia— será el único que se
pregunte si realmente fue un accidente e inicie sus pesquisas.
Su autora nos
presenta un misterio bien trazado, un personaje que se desarrolla a través de
la calamidad y un terror donde los monstruos son aquello que creemos
inofensivo, pero también destila crítica entre líneas, porque ¿quién es el
malo, el monstruo o quien lo engendró?
Araceli ya
forma parte de nuestro club de lectura en La Font de Mimir, pero antes de conocerla
tuvimos la oportunidad de leer su novela y escucharla durante la presentación,
y las dudas y comentarios que surgieron mostraron que, a pesar de ser un libro
de apenas 114 páginas, da lugar a distintas visiones del mismo.
El final —tranquilos
que no hago spoilers— da lugar a polémica. En mi caso, disfruto de este tipo de
conclusiones que dejan pensar al lector, pero muchos prefieren las cosas atadas
y explicadas. Todos los caminos se cierran y su autora nos muestra hacia dónde
se precipita la acción, pero es nuestro trabajo decidir quién ganará la batalla
y si realmente había batalla que luchar.
Un buen
pistoletazo de salida para una carrera literaria que espero nos dé muchas
sorpresas.
ENTREVISTA
¿Quién es Araceli Chiquilla Mesa?
Soy una mujer
de cincuenta y nueve años, nacida en Barcelona, que después de vivir mucho
tiempo en un pueblecito del prepirineo leridano, ha vuelto a instalarse en su
ciudad natal con muchas ganas de meterse de lleno en la aventura de escribir y
publicar.
¿Cuáles
fueron tus inicios en el mundo de los libros y quién te empujó a él?
Mi relación con los libros se remonta a
mi infancia. Siempre me ha gustado leer y el día de Reyes nunca faltaban los
libros entre los regalos. Recuerdo con especial cariño una colección de cuentos
de diferentes culturas y zonas del mundo, de la Editorial Molino, que aún
conservo.
¿Cuál
es el primer libro que recuerdas que te marcara especialmente?
El Principito,
de Antoine de Saint-Exupéry.
¿Cuándo
empezaste a escribir y por qué?
Empecé en la adolescencia. Escribía poesías
—sólo para mí— que
me servían para dar rienda suelta a mis emociones y vivencias. La escritura en
verso —nunca en prosa—
fue durante muchos años mi vehículo natural de expresión.
Esta
es tu primera novela publicada, ¿cómo ha sido la experiencia con la editorial y
con los lectores? ¿Te lo esperabas? ¿Qué le dirías a un escritor novel que esté
buscando editorial?
La experiencia con la editorial ha sido
muy grata. Se han ocupado de todo con mucho mimo y profesionalidad. Estoy muy
contenta de que Ediciones El Transbordador haya apostado por mi novela porque,
aunque sea una editorial pequeña, sé que va a más, goza de un creciente
prestigio y es sinónimo de calidad y buen hacer. También me hace especial
ilusión que sea una editorial Malagueña,
porque toda mi familia viene de allí.
Respecto a los lectores, es una
sensación muy gratificante saber que a la gente le interesa algo que has
escrito. Algo que has gestado en soledad durante mucho tiempo y que, cuando
empiezas en esto, tienes muchas dudas sobre si puede gustar o no. Por ahora,
las reseñas que han aparecido y los comentarios que me han llegado, son muy
entusiasmas y favorables. Que alguien te diga: “Me ha encantado” o “me ha
enganchado por completo” no tiene precio y te anima a seguir escribiendo con
más ganas aún.
A un escritor novel que está buscando
editorial le aconsejaría que no empiece con editoriales grandes, porque es
mucho más difícil que su intento llegue a buen puerto y, sobre todo, que se
informe bien sobre aquellas donde puede encajar mejor su manuscrito. Hay
muchísimas editoriales, con intereses muy diferentes y, afortunadamente, en
internet se puede encontrar mucha información sobre todo ello. También es
importante seguir las pautas indicadas
para el envío de originales. Aunque parezca poco importante, puede ser la
diferencia entre que lleguen a leer el texto o lo desechen sin mirarlo
siquiera.
Como
autora y lectora, ¿qué crees que mantiene enganchado a un lector y qué crees
que lo espanta? ¿Qué te motiva a ti a seguir leyendo?
Es difícil hablar en general, porque no
hay dos personas iguales en el mundo —afortunadamente— y con un libro pasa como con un
cuadro: lo que para uno es una obra de arte, al otro le deja indiferente o no
le gusta en absoluto. Pero, al margen de la mayor o menor calidad literaria de
la obra —que es otro aspecto muy
distinto y que genera eternas controversias—, tienes que captar su interés y ser capaz de sostenerlo a lo
largo de la mayoría de sus páginas, llevarlo a tu terreno, emplear el lenguaje
más adecuado para los personajes y su marco
temporal —huyendo siempre de la
pomposidad y el exceso de retórica—
y dejarlo participar de la historia. Al
margen de todo esto, depende en gran medida, de los intereses del lector y de
lo que busca al abrir ese libro.
A mí, en particular, me interesa que el
texto me haga reflexionar, que me emocione y me aporte algo, más que la pura
diversión y entretenimiento. No entiendo la literatura como un mero ejercicio
estético o como simple evasión —aunque
sea lícito, por supuesto— sino
como enriquecimiento personal. También me gusta que la historia esté bien
construida y que no haya demasiada violencia gratuita.
¿Tienes
un método de escritura? ¿En qué te inspiras?
Lo cierto es que no. Intento escribir
cada día, como aconsejan los manuales y muchos escritores, pero me cuesta
mantener un ritmo y un horario. Soy mucho más visceral que metódica y alterno
períodos de gran actividad con otros bajo mínimos. Lo que sí hago es reescribir mucho. Hoy por hoy, me encuentro más cómoda en el
cuento y el relato que en una novela extensa y eso exige mucha contención y
eliminar todo lo que no es imprescindible para la historia. Siempre hay cosas
que mejorar y me cuesta dar un texto por acabado.
La inspiración viene de muchos sitios:
sueños —como en el caso de esta
novela—, noticias o artículos
del periódico, experiencias vividas —propias
o ajenas—, escenas que ves por
la calle o cuando vas en el metro, o ideas que se te ocurren sin saber cómo o
por qué.
Botánica,
ciencia forense, pilotaje de avionetas… ¿Cómo fue la documentación?
La parte referente a las plantas y a la
ciencia forense fueron relativamente fáciles, porque son temas que me interesan
—en especial, la botánica— y he leído bastante.
No
puedo decir lo mismo sobre el manejo de una avioneta, ya que no tenía ni la más
mínima noción. Por suerte, con internet y tiempo por delante, pude obtener la
información que necesitaba para dar verosimilitud a la historia.
El Jardín del Edén ha sido clasificada como novela de Terror Botánico, ¿qué
opinas de ello? ¿Eras consciente de estar escribiendo una novela de género? ¿De
las emociones y pensamientos que iba a suscitar tu obra?
Lo cierto es que no. Uno escribe para
sí mismo, en cierta manera, sin pensar cómo lo vivirán los demás. En ciertos
momentos, la historia parece tener vida propia y casi te limitas a seguirla y
ver hacia donde te lleva. Me cuesta clasificarla como obra de Terror, aunque si
me paro a pensar, tiene escenas muy intensas —digámoslo así. Quizá es que la conoces tan bien, la tienes tan
interiorizada, que no te sobresalta como a quien la lee por primera vez. Es muy
interesante y enriquecedor ver cómo la
gente interpreta y vive lo que has escrito y como a diferentes personas les
impactan más unos párrafos que otros, en función de sus características y
vivencias.
En
tu novela, las plantas tienen parte de culpa del terror que se desata, pero
también la religión y el egoísmo humano, ¿qué tratabas de mostrar al lector?
Supongo que varias cosas, aunque cuando
escribes aflora una parte de ti de la que no eres del todo consciente y
que también juega su papel.
La primera, que el fanatismo —en este caso religioso— conduce a la perversión y es capaz
de justificar las cosas más abominables. También quería mostrar que el enemigo más
temible es aquel en quien no se cree,
por la ventaja que ello le da. En nuestro mundo actual, que adora las cifras,
la razón y los experimentos, no existe lo que no se puede cuantificar, medir o
pesar, pero yo creo que la ciencia no tiene respuesta para todo y que, creamos
en ello o no, hay muchas más cosas a nuestro alrededor de las que podemos ver. Por
último queda claro que, como en tantos otros casos, el origen del mal que se
genera tiene la mano del hombre detrás.
El Jardín del Edén tiene un final que puede resultar controvertido, ¿por qué
decidiste cerrarlo así?
Es cierto que el final ha suscitado
cierta controversia entre algunos lectores, pero para mí es más importante la actitud del protagonista, que el desenlace
en sí. Creo sinceramente que es el final que pedía la historia, el que muestra
con mayor rotundidad todo lo que yo quería expresar.
La
locura es parte del ambiente, hasta tal punto que no sabemos qué es real y qué
fruto de la imaginación febril del protagonista. ¿Por qué esta doble realidad?
Es algo que me he esforzado en
transmitir y perfilar durante todas sus páginas, porque una amenaza que uno
siente tan real y vívida, pero que es inexistente para los demás, resulta
doblemente inquietante.
También porque, hasta cierto punto,
todos vivimos en nuestro mundo particular, todos tenemos rarezas, manías,
intuiciones… que no nos atrevemos a confesar, por miedo a traspasar, para la
sociedad, esa fina barrera que a veces separa a los cuerdos de los locos.
La
tortura es uno de los temas que tocas en la novela; la tortura emocional y
psicológica. Llegas a mencionar los experimentos de Pavlov. ¿Deseabas
representar nuestra sociedad y cómo nos controlan a través de seres
aparentemente inocentes? ¿Cuál era tu intención?
Mi intención era mostrar que, al igual
que el ser humano puede condicionar e incluso destruir psicológicamente a unos
animales —perros, en el caso de
Pavlov— a través de los mecanismos
adecuados, puede intentarse lo mismo con un ser humano, introduciendo en su
vida —aparentemente libre— los estímulos pertinentes cada
cierto tiempo. Puede parecernos más cruel al tratarse de una persona, pero sólo
visto desde nuestro punto de vista.
¿En
qué estás trabajando ahora?
En unos cuentos sobre las diferencias
vitales y la manera de ver el mundo del hombre de campo y el urbanita.
¿Qué
estás leyendo ahora?
Mortal
y rosa, de Francisco Umbral.
¿Nos
recomiendas algún título?
Cuentos
completos, de Flannery O’Connor.
Isabel del Río, Julio 2019
jueves, 27 de junio de 2019
RECOMANACIONS ESTIU 2019
Aquesta
és una llista de recomanacions basada en els llibres que més han agradat als
nostres clubs de lectura, tant per adults com infantil, així com als nostres
lectors de confiança.
L’ordre
de la majoria de seccions és per votacions, però la d’APRENENT A LLEGIR és de
més fàcil a més complicat.
També hem
afegit una breu llista de jocs de taula súper divertits per a que us endugueu
aquestes vacances!
NARRATIVA
APRENDRE A PARLAR AMB LES PLANTES, Marta
Orriols (Periscopi)
LA NOIA DE LA BOTIGA 24H / LA DEPENDIENTA,
Sayaka Murata (Empúries/Duomo)
LA ISLA DE LOS CONEJOS, Elvira Navarro
(Random House)
LA CALAVERA DEL SULTÁN MAKAWA, Rudolf Frank
(Ediciones del Viento)
CREIX UN ARBRE A BROOKLIN, Betty Smith
(L’Altra)
DIARI DE L’ANY DE LA PESTE, Daniel Dafoe
(Marbot)
EL BANQUER ANARQUISTA, Fernando Pessoa
(Quaderns Crema)
JUVENTUD SIN DIOS, Ödön Von Horváth
(Nórdica Libros)
L’ÚLTIM ESCRIVENT, Sílvia Jané (Trípode)
DIARI D’UN LLIBRETER / DIARIO DE UN
LIBRERO, Shaun Bytell (Viena / Malpaso)
NUESTRAS RIQUEZAS / LES NOSTRES RIQUESES,
Kaouther Adimi (Asteroide / Periscopi)
UN ASUNTO DE FAMILIA, Hirokazu Kore-ede
(Nocturna)
CIFI, TERROR
i FANTASIA
SIEMPRE HEMOS VIVIDO EN EL CASTILLO /
SEMPRE HEM VISCUT AL CASTELL, Shirley Jackson (Minúscula / L’Altra)
CASA VOLADA, Gemma Solsona (Huso)
ROSALERA, Tade Thomson (Runas)
LOS FANTASMAS FAVORITOS DE ROALD DAHL
(Blackie Books)
ESTACIÓ BOIRA, Enric Hercé (Males Herbes)
LA SENYORA CALIBAN / LA SEÑORA CALIBAN,
Rachel Ingalls (Minúscula)
EL JARDÍN DEL EDÉN, Araceli Chiquilla Mesa
(Transbordador)
ALBA, Octavia E. Butler (Mai Més Llibres)
EL HAMBRE, Alma Katsu (Runas)
VUELO DE BRUJAS, VVAA (Apache Libros)
LA JUGUETERÍA MÁGICA, Ángela Carter (Sexto
Piso)
EL OTRO, Thomas Twyon (Impedimenta)
TESS DEL CAMINO, Rachel Hartman (Nocturna)
LAS PROFECÍAS DEL MOTHMAN, John Keel
(Reediciones Anómalas)
AYANTEK, Míriam Jiménez (Insólita)
NEGRA LA BRISA LLUENT, David Vann
(Periscopi)
RIESGOS DE LOS VIAJES EN EL TIEMPO, Joyce
Carol Oates (Alfaguara)
LENA Y KARL, Mo Davian (Blackie Books)
JUVENIL
EL RASTRE DEL LLAMP, Rebecca Roanhorse (Mai
Més Llibres)
LA CANÇÓ DEL CUCUT / LA CANCIÓN DEL CUCUT,
Francesca Hardinge (Bambú)
ROJO SOBRE NEGRO, Isabel del Río (Apache
Libros)
ELS DÉUS DEL NORD / LOS DIOSES DEL NORTE,
Jara Santamaría (B de Block)
EL NIÑO BRUJO y LA BRUJA ESCONDIDA, Molly
Knox (Harperkids)
EL DIA DELS TRÍFIDS, John Wyndham (Tribu)
INFANTIL
LECTURES
LA TERANYINA DE CARLOTA, E.B. White (Viena)
EL GEGANT AL·LUCINANT, David Walliams
(Montena)
L’AGUS I ELS MONSTRES, col·lecció, Jaume
Copons i Liliana Fortuny (Combel)
PENNY BERRY, col·lecció, Lluís Prats i
María Simeville (Cruïlla)
LA LÍDIA A L’ALTRE BANDA, Vicente Montalbà
(Mamut)
BÈSTIES DE L’OLIMP, col·lecció, Lucy Coats
(La Galera)
APRENENT A
LLEGIR
EL PIRATA VALENT, Ricardo Alcántara i Gusti
(Kalandraka)
PESOLET, Davide Celi i Sébastien Mosrrain
(Baula)
SÚPER GATA, col·lecció, Guido Sgardoli
(Edebé)
MINISAURIO, col·lecció, Ute Krause (Edebé)
MARCOPOLA, col·lecció, Jacobo Fernández
(Mamut)
HILDA, col·lecció, Lucke Pearson (Barbara
Fiore)
EL CAMÍ DE LA MUNTANYA, Marianne Dobuc
(Juventud)
ISADORA MOON, col·lecció, Harriet Muncaster
(Alfaguara)
IL·LUSTRAT
L’OVELLETA QUE VA VENIR A SOPAR i ELS LLOPS
QUE VAN VENIR A SOPAR, Steve Smallman (Beascoa)
TAMPOC OBRIS AQUEST LLIBRE, Andy Lee i
Heath McKenzie (Bruixola)
AQUEST LLIBRE ÉS MÀGIC, Evanson (Juventud)
LA MACETA ENCANTADA, Gemma Camblor i Esther
Gili (Astronave)
LA OVEJA NEGRA, Magela Ronda i Jotaká
(Astronave)
SAMBA PANDA AMB EL PARE, Satoshi Iriyama
(Libros del Zorro Rojo)
L’ABRAÇADA / EL ABRAZO, Eoin McLauchlim i
Polly Dunbar (Anima Llibres)
L’ESPERA / LA ESPERA, Gina Clotet
(Tramuntana)
SOTA LES ONADES, Meritxell Martí i Xavier
Salomó (Flamboyant)
JOCS DE
TAULA
VIRUS
PICK-A-CERDO
EL DESERT PROHIBIT
SHERLOCK
FANTASMA BLITZ
NOT ALONE
TICKET TO MARS
1, 2, 3
CATS
SHIKOKU
SUSHI GO!
Etiquetas:
Autores,
Cifi,
Editoriales,
Fantasía,
Ilustrado,
Jove Mimir,
Juegos de mesa,
Narrativa,
Novela gráfica,
Novela Negra,
Petit Mimir,
Recomendaciones literarias,
Relato,
Terror
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

























